Icono del sitio Tú Peach

Historias de urinario XII

El pueblo…

El perro traga del mejor pezón en la camada. El perro juega a no ser cachorro. El perro aprende de los ladridos de los perros custodios. El perro aúlla ante las cruces. El perro lame  las heridas de sus amos. El perro se ensalza a los perros redentores. El perro se ceba con buenas viandas.  El perro se impone con sus ladridos. El perro muerde a todos los perros. El perro atiende ante sus amos. El perro defiende su perrera. El perro juega con otros perros. El perro domina el ladrido fútil. El perro aplasta a otras perras. El perro marca su territorio. El perro ladra por encima de los otros perros. El perro se acurruca al lado de sus amos. El perro domina a más perros. El perro ataca a los perros que no ladran como él. El perro traiciona a sus perros devotos. El perro saca los dientes a sus amos. El perro emponzoña todas las perreras. El perro adoctrina a los cachorros pueriles. El perro se caga en los perros sin dueño. El perro explota a todos los perros. El perro y los cachorros muerden y asolan. El perro unifica un solo ladrido. El perro permite ladrar como él quiere. El perro aliena y evangeliza. El perro juega con sus nuevos amos a quemar a otros perros. El perro construye su osario privativo. El perro agacha las orejas. El perro implora a ser demócrata. El perro ladra cada vez más bajo. El perro deja el trabajo a sus cachorros. El perro ve volar a su mejor perro. El perro languidece sembrando odio. El perro mata sobre la paja de la perrera. El perro mete el rabo entre las piernas ante los nuevos amos. El perro le  reza a huesos omnipotentes. El perro vistita su osario privativo. El perro manipula con ladridos ilusorios. El perro agoniza sobre la paja. El perro pierde sus primeras perreras. El perro babea por dejar de ser perro. El perro es mordido por su condescendiente cachorro. El perro se encomienda a perros todopoderosos. El perro se desangra ante sus mejores perros. El perro muere sobre el calor de la paja. El perro sube a los cielos.

El 20 de noviembre de 1975, la perrera, por fin descansó tranquila… bueno, en parte.

Salir de la versión móvil