Esteban…
En aquella época, por no decir en casi todas, la única forma de querer a Judit era aprovechando el momento de bajón que provocaba la resaca.
Los meses posteriores al viaje transcurrieron enganchados a la rutina. Mi adicción a la droga crecía y ella poco a poco se distanciaba de la casa. Unos días ponía la excusa de que iba a dormir con las amigas de la universidad. Y otras, las tantas, con sus padres. Yo aprovechaba para perderme por las noches y llenar la vida de coca.
En aquella época, por no decir en casi todas, la única forma de querer a Judit era aprovechando el momento de bajón que provocaba la resaca. Utilizaba un estado depresivo para engañar a mis sentimientos con una persona que no me despertaba ni el más mínimo encanto. Eso sí, una persona que me enganchaba con toda su fuerza por la sencilla y única razón de que no se sintiese sola. Y yo tampoco, claro.