Capítulo 68, Fuck off amor

Miguel…

Delgado dio el último sorbo al cuarto vaso de agua. Después, sujetando la zona de la vejiga con la mano derecha – se estaba meando -, empezó a rezar

Delgado dio el último sorbo al cuarto vaso de agua. Después, sujetando la zona de la vejiga con la mano derecha – se estaba meando -, empezó a rezar:  

– Dios padre, todo poderoso, creador del cielo y de la tierra…

– ¿Te quieres callar? – vociferé con fuerza -.  Deja de una puta vez de rezar. ¿No te das cuenta de que no vas a conseguir nada?

– ¡Ay, Dios!, perdónale, está dominado…

– Dios no te va a hacer ni puto caso. Es más, es muy probable que ni exista: ¿tú te crees que, si no, va a permitir que el padre Julio sea cura? – dije sujetándole de la pechera.

– A ver – continué mientras Delegado se recomponía y empezaba a tranquilizarse – ¿sabes cómo cojones se han enterado de que tengo la coca de Pedro y Juan Carlos? ¿Alguien se lo habrá dicho?

– En el pueblo simplemente dicen que andas pasando y que nadie sabe de dónde has sacado la droga. Y claro, al faltar la otra droga, la gente relaciona, habla, y ya sabes lo que pasa…

– Vale, y Juan Carlos, ¿cómo sabe la historia de lo del padre Julio? – pregunté – ¡Es que no veo explicación alguna!

– No te puedo decir, la cosa es que vino y me amenazó con el tema. Casi me parte la cara – exclamó simulando la situación.   

– Bueno, te he dicho antes que Juan Carlos es gilipollas y que Pedro no va a decir nada.

– Sí.

– Pues eso.

-Pues eso.

– Ahora necesitamos saber cómo se ha enterado.

– Lo puede haber visto.

– No, no lo puede haber visto. Él no, alguien lo ha tenido que ver y se lo ha tenido que contar.

– ¿Y quién?

– Esa es la pregunta que me estoy haciendo. Estás gilipollas – le dije malhumorado. 

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